Una carta para mi "abuelito"

Mi amita Silvia ha escrito esto en su blog personal parasu gatito Morrongo, al que yo siempre llamé cariñosamente abuelito, por ser un adorable gatito de doce añitos cuando yo llegué a casa:
Que facil es encontrarte en cualquier parte, cinco meses después de tu partida. Tu, mi pequeño compañero, mi mejor amigo sin voz para hablarme ni brazos para abrazarme, que tan capaz eras de consolarme y aconsejarme. (Lee más)

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Ya estoy mejor!

Parece que con mimo y con la medicina que me puso mi veterinaria, ya me he puesto buena. Ahora lo que me pasa es que me he estreñido de tanto pollo con arroz, jjjjjjjjjjjjjjjiiiiiiiiiiiii.
^^

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Alma está paxuxa

Menuda faena de cara al fin de semana, y yo que pensaba q iba a estar mañana trankilamente en la Plaza Mayor... y resulta que hoy estoy paxuxa.
Hago mucha caca, me duele la tripita, y he ido al medico. Mi doctora me ha puesto una cosa que deja la boca seca y estoy muy molesta.
Encima no estab mi doctora de siempre. En muy poco tiempo se han ido las dos, y las echo mucho de menos, porke me trataban muy bien y eran muy cariñosas conmigo.
Ahora estoy tumbadita en el sillón. Mis dueñas me han puesto Aquarius en el cazolillo del agua, pero creo q no me gusta... no se, tampoco tengo mucha sed.
Son muy pesadas con q coma, pero ... ¿es q no entienden q me encuentro mal? ¡Q no tengo hambre!
A ver si mañana con las inyesiones q me han puesto, me encuentro un poco mejor.

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Alma y sus amiguitos

Morrongo, que estuvo con nosotros doce años hasta que una enfermedad nos lo quitara en Marzo de 2011
Desde chiquitita le quise mucho (lee más para ver todos mis amiguitos)

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El 25 de Julio, mi abuelito Morrongo habría cumplido 13 años.
Todos los días le extrañamos, pero ese día se hizo especialmente triste. Estoy segura de que, desde su estrella, nos ve. Creo que ha habido pocos gatitos en el mundo tan amados como él.
Se lo merecía.

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Dante, mi nuevo amiguito

Más que como un amiguito, me gustaría que fuese para mí como un hermanito menor. Dante llegó a casa el 5 de Mayo, con un mesecito, después de que mi abuelito Morrongo nos dejara. Todos somos insustituibles y en ningún momento se prentendió que Dante ocupara el lugar de Morrongo, porque cada uno de nosotros somos unicos, pero es pequeñito y se hace querer. Al principio, yo quería morderle para llevármele a mi cama, pero ya es muy grande... ¡¡¡pesa un kilo más que yo!!!
Le gusta meterse en el revistero a leer los cotilleos.

A veces se tumba a dormir entre los peluches, y como es tan negrito, a veces nos cuesta encontrarle

Le encanta subirse a los muebles para dormir, y mis dueñas le regañan.

Como lleva el nombre del autor de la Divina Comedia, le encantan los libros

Tiene los ojos muy bonitos, color cobre, aunque a lo mejor todavia no los tiene totalmente definidos

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Adiós, abuelito.

El 17 de Marzo, mi abuelito se fue para siempre.

 Simplemente, todavía no encuentro las palabras. Le busco por todas partes, pero de casa ya está desapareciendo su rastro, aunque su presencia sigue aqúí, en cada recuerdo, en cada rincón.
 Cuando llega la hora de la cena, voy a ese espacio en la cocina donde le servían su deliciosa latita, la que yo le robaba en cuanto se descuidaba. Él cuidaba de mí, y en lugar de enfadarse, me dejaba espacio para que me llevara un trocito, o dos. Pero ya nunca hay un platito con comida en aquél rincón.
 Mi abuelito tampoco está nunca en la cama, abajo de la cual yo le esperaba para jugar con él cuando saltaba al suelo. Ya nunca escucho ese ruido de sus uñitas arañando las patas de la mesa, cuando yo acudía rápido a regañarle, como hacían mis dueñas, moviendo el rabito y levantando el culete para pedirle que jugara conmigo a correr por ahí.
 Echo de menos su pancita blanda, donde yo me acurrucaba a dormir, y no entiendo porqué se ha tenido que ir, si todavía no era tan viejito.
 Parece ser que ahora, mi abuelito es una estrella del cielo. Eso les he oído decir a mi familia, cuando me cogen en brazos porqué lloro bajo la cama. Morrongo se ha ido, me dicen.
 ¿A donde van los gatitos que se marchan? Yo no creo que haya un cielo para las mascotas, porqué sin sus amos estarían muy solitas, igual que nuestros amos sin nosotros. Yo creo que hay un cielo, en el que todos nos reencontramos con las personas que hemos querido y amado, ya sean personas, perros o gatos. Mi abuelito está en una estrella del cielo.
 Esa estrella está en estas coordenadas:

RA 06h12m7.50-26º02'59.7"
DEC 7.28 mag
Asi que, cuando mires al cielo, hacia esas coordenadas, ahí está mi abuelito. Es una estrella que brilla mucho porqué de los doce años que estuvo en mi casita yo solo le conocí mi primer añito de vida, muy poquito tiempo para un amor tan bonito y verdadero como el nuestro, que eso si que era amistad de verdad, pero en tan poco tiempo me demostró que era enorme, no solo por fuera, con su majestuoso pecho y sus diez kilazos, sino en lo que era por dentro, lo que no se ve, sino que se siente. Era protector, así al menos le sentía yo, cálido y noble, siempre pendiente de cuidar de los suyos y de amarlos, que a veces el amor, es lo que más protege, lo que más cura, lo que más se necesita. Sus ojitos dorados decían cosas que no son capaces de decir muchas voces humanas, y aunque no supiera acariciar con sus manos gorditas y blancas, sabía hacerlo con su mirada, con su cabecita, con su ronroneo. Puede que mi abuelito no tuviera labios para besar, pero tenía un corazón enorme con el que daba los abrazos más sinceros y verdaderos del mundo: los de amar, incondicionalmente, sin esperar nada a cambio.
 Así somos los animales: no entendemos de egoismo, tan solo de amor. Esto si es amar.
 Adios abuelito.
 Te he conocido muy poco, pero te he querido como si te hubiera conocido toda la vida, porqué así ha sido para mí, que llegué diminuta e indefensa, frágil y cachorra a una casa en la que tu llevabas ya mucho tiempo, dejándome tu pancita para que me tumbara junto a ella, y así sentirme segura y protegida, con un amigo con el que siempre pudiera contar. No me despreciaste, al contrario, me protegiste. Y, ¿sabes? Me hiciste muy feliz, por eso ahora estoy tan triste.
 Te quiero abuelito, y siempre te querré. No te digo adiós para siempre, porqué sigues aquí, ya que en mi corazón, ni te has ido todavía, ni te irás jamás.

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